Cómo las emociones afectan a los órganos del cuerpo. La sorprendente perspectiva de la Medicina China Tradicional.

Las emociones son una respuesta natural del cuerpo ante los sentimientos. Sin embargo, cuando estas se vuelven excesivas y permanentes pueden llegar a causar daños físicos en nuestro cuerpo, y en especial, a la salud de ciertos órganos en particular. Según algunas medicinas antiguas como la china, las emociones resultan la raíz de la enfermedad. La medicina china sostiene que existen siete emociones consideradas las más importantes y frecuentes en el ser humano, afectando cada una de ellas a la salud de un órgano específico. Así pues, es evidente que la salud de nuestros órganos internos esta estrechamente ligada con nuestro estado mental. Cómo nos sentimos emocionalmente tiene un irrevocable impacto en nuestro estado físico.

En este artículo repasamos las emociones más comunes y que más influencia tienen en el estado de los órganos internos, así como presentamos algunas posibles soluciones y remedios  que podemos tomar para revertir el proceso.

Los órganos según la Medicina china y su sorprendente perspectiva. 

La medicina china distingue entre doce tipos de órganos en total, divididos entre dos categorías.  Los órganos Yin (hígado, corazón, pericardio, bazo, páncreas, pulmones y riñones) y los Yang (vesícula biliar, intestino delgado, calentador triple o meridiano del corazón, estómago, intestino grueso o vejiga)

Esta medicina analiza los órganos y la salud desde una perspectiva distinta a la de la medicina occidental. La cultura oriental interpreta el cuerpo y la mente como una sóla unidad psicofísica. Los grandes sabios y maestros experimentados en este tipo de medicina aseguran que existe una conexión entre todo lo que acontece a nivel físico y a nivel mental. Ambos planos están inevitablemente interconectados, formando así la estructura del ser humano, y siendo imposible separarlos. La salud se mantiene gracias al equilibrio de los dos, que al verse quebrantado por alguno de los dos aspectos da lugar a un trastorno. Un desequilibrio en alguna de las dos partes afecta por entero a la unidad del sistema energético.

Según esta medicina, una de las causas más frecuentes de la enfermedad atiende a razones internas. Estas razones internas corresponden los cambios generados por nuestras emociones y sentimientos. La enfermedad no es más que un desequilibrio energético que se genera fruto de estas irregularidades. 

¿Cómo las emociones dañan los órganos?

Las emociones, como elementos básicos del ser humano buscan ser expresadas y exteriorizadas. Si esto no sucede a menudo se generan enfermedades y malestar en el cuerpo. Incluso las emociones negativas deben ser expresadas y manifestadas.

Cada reacción emocional presente provoca una serie de respuestas fisiológicas por todo el organismo. Nuestro cuerpo reacciona constantemente a cómo nos sentimos emocionalmente, adaptandóse al entorno y a las circunstancias. Los cambios se encuentran desde variaciones en el ritmo cardíaco, la presión sanguínea, las hormonas y el sistema nervioso, así como cambios en cada uno de los órganos internos. Cuando ocurre una determinada reacción emocional repentina  o que se prolonga hasta hacerse crónica, (generalmente desagradable para nosotros) se desencadenan una serie de respuestas fisiológicas graves que dañan un órgano relacionado.

Según la Medicina China Tradicional, los dos ambitos están tan internamente relacionados que hasta podemos activar ciertas emociones presionando algunos puntos del cuerpo. Un desequilibrio emocional produce cascadas de  reacciones químicas en el cuerpo, estimulando algunos sistemas de órganos e inhibiendo otros.

Las emociones más frecuentes que afectan a los órganos:

En la Medicina China, las siete emociones más importantes y que se encuentran asociadas con los órganos son:

  • Ira

La ira, el enfado o la agresividad están estrechamente conectadas con el hígado. Puede adoptar varias formas modificadas entre ellas, la irritabilidad, la frustración, la envidia, cólera, indignación o amargura y la rabia. Cuando reprimimos estas emociones, el hígado se ve plenamente afectado.  Los ataques de rabia dañan al hígado, lo que a su vez hace mayor tendencia a la irascibilidad, estableciendo así una rueda sin fin de energía emocional destructiva.  El equilibrio y salud el hígado se ven restaurados por emociones positivas como la amabilidad y la bondad.

Las dos energías presentes son importantes para este órgano: por ejemplo, un exceso de energía Yin facilita que la energía Yang del hígado empiece a quemar como un incendio descontrolado. Provoca  ira, rabia y agresividad. En cambio, la carencia de energía Yang acrecienta la energía Yin del hígado. Se manifiesta incapacidad de encolerizarse lo que se expresa mediante un comportamiento irónico o sarcástico, así como una actitud cínica frente la vida. La irritabilidad no manifestada se puede convertir también en frustración.

Una energía equilibrada en el hígado favorece una personalidad con gusto por el crecimiento, entendido como trabajo de superación o ambición sana. Aporta una clara visión de futuro con gran capacidad para planear y tomar decisiones. Como el hígado está relacionado con la visión, favorece la memoria visual, la fantasía y la imaginación. Es el espíritu de iniciativa, emprendedor y explorador. El hígado es entendido como la casa del alma. Altamente conectado con lo físico, somatiza muchas veces los excesos de las emociones, con la misión de proteger al corazón. Si queremos sanar el hígado debemos buscar alivio en estas emociones positivas. 

  • Alegría excesiva o euforia

La alegría excesiva también puede ser entendida como euforia. Es la emoción relacionada con la salud del corazón.  En condiciones normales, la alegría estimula la armonía del Qi y de la sangre y provoca relajación.  Sin embargo, la alegría excesiva, afecta negativamente al corazón, provocando la dispersión del Qi. Esto puede causar distracción mental u otros trastornos mentales más graves. La alegría es una emoción que suele tener asociadas connotaciones positivas. Sin embargo, ningún elemento en exceso resulta bueno. La alegría desmesurada puede cometer imprudencias. Un claro ejemplo es el mayor riesgo a asumir situaciónes de peligro. Manifestar un estado de ánimo de euforia elevada durante un largo período de tiempo puede ser perjudicial. De esta emoción se derivan trastornos maníacos. Se dice que una estimulación excesiva de los sentidos distraen y molestan a la mente y perturban el corazón, causando la inflamación del mismo. Así pues, los estados exhuberantes de euforia sugieren un corazón desequilibrado. Algunas enfermedades ocasionadas son insomnio, falta de concentración, delirio, olvidos, etc. Los excesos hacen que el corazón se dilate y eso frena la circulación, haciendo el pulso más lento.

Por otro lado, un corazón equilibrado se caracteriza por saber gestionar las emociones de alegría, no llegando a la euforia y los excesos. Debemos experimentar la alegría pero en su justa medida, sin llegar a estados maníacos o de locura. La alegría es beneficiosa y curativa para el corazón sin rozar los estados eufóricos.

  • Depresión o tristeza

La depresión o la tristeza afectan mayoritariamente a los pulmones y el sistema respiratorio. Pueden manifestarse como síntomas de congestión, asma, dificultad para respirar o similares. Un exceso de tristeza o pesar genera opresión torácica, disnea, respiración corta, astenia, pereza y falta de apetito.

Cuando experimentamos esta emoción en exceso, se causa ahogamiento en los pulmones, produciendo pesimismo y debilitando la voluntad. Otros sentimientos como la inquietud o ansiedad también generan pesimismo y provocan a veces melancolía. En general, la persona siente opresión en el pecho y suspira para desbloquear la energía. La tristeza disuelve la energía y puede afectar a varios órganos además del pulmón, sobre todo al corazón y al hígado.

Debemos tener en cuenta que, un episodio de tristeza puntual en la vida cotidiana no tendría porqué afectar físicamente. Es tan sólo un mal trago que hay que pasar y continuar con nuestra vida sin darle más importancia. Debemos permitirnos sentir tristeza, pero no aferrarnos a ella con melancolía, encogiéndonos en el sentimiento.  El problema aparece cuando  somos incapaces de sobreponernos a la tristeza. La tristeza plena agota la energía del pulmón.

  • Exceso de pensamientos

El exceso de pensamientos, derivado del estrés o la precupación inecesaria puede causar daños en el bazo. Esta emoción es similar a la precaución, pero se refleja específicamente en nuestra capacidad para el trabajo mental. Cuando el bazo se ve afectado por el exceso de pensar esto se puede manifestar en trastornos obsesivos. Por ejemplo, una tendencia a la obsesión con el orden y el detalle; hacer listas interminables, contar las calorías o convertirse en un maníaco de la pantalla del ordenador pueden ser signos de un bazo débil.  El exceso de pensamientos es empeorado por la falta de ejercicio y las comidas irregulares.

Algunos de los remedios emocionales ayudan a curar el bazo y el exceso de pensamientos.  Mantener un buen estado anímico y buen carácter influyen enormemente. En China, cuando una persona tiene buen carácter, se dice que tiene buen chi de bazo. Esto significa mantener un buen estado anímico sin exceso de preocupación. Tener buen chi de bazo no significa decir sí a todos ni evadirse de la realidad. Es ser una persona saludable, equilibrada, que sabe tomar y dejar las cosas en su debido momento, acepta la realidad y no le da vueltas a lo que no tiene respuesta, ni adelanta los acontecimientos, ni ignora lo sucedido.

También es recomendable estar lejos de la humedad. El clima húmedo inhibe el yang.  Este es la energía caliente, ligera y activa. La humedad es justamente lo contrario a ese carácter. Si se vive en un lugar húmedo, como en una isla o una ciudad costera, hay que compensarlo con una comida adecuada y buenos hábitos.

  • Inseguridad o precaución

La inseguridad o el exceso de precaución tiende a debilitar a su vez el bazo y el páncreas. Estos órganos pertenecen según la Medicina China tradicional al elemento de la tierra. Esto quiere decir que en su versión balanceada implican sostén, nutrición y seguridad en la infancia. Cuando experimentamos sentimientos opuestos, la energía del  bazo y el pancreas se debilita.

Por otro lado, la precaución también anula la energía de los pulmones. Puede oprimir el pecho y los hombros y cortando la respiración. A la larga, podemos quedar inmovilizados por la precaución.

Para sanar estos órganos es recomendable enfocarse en emociones positivas que nos aporten seguridad. La energía equilibrada y estabilizadora del bazo-páncreas predispone una personalidad con sentido de la realidad (pies en el suelo) y que posee muy buena capacidad de adaptación al entorno; analiza, sintetiza y procesa todo tipo de conocimiento que transforma en experiencia y que utiliza para superar cualquier situación difícil que se presenta en la vida.  Sin embargo, no cae en el exceso de preocupación o inseguridades. El bazo páncreas se conoce también como la casa del Intelecto. Esto significa que esta directamente relacionado con el pensamiento lógico. Aceptar las críticas constructivas, utilizar la memoria y la reflexión son buenas actividades para el bazo. .

  • Terror

Es una emoción relacionada con el corazón, también conectado con el intestino delgado. Guarda un gran parecido con el miedo pero es más extremada. Se asocia al choque, el trauma físico o emotivo y los estados de pánico. El terrror agita el organismo y cuando éste sufre de tal agitación, se rompe el equilibrio entre energía y sangre. Se pueden producir taquicardias, arritmias o infartos. El choque se caracteriza por la perdida de memoria, desorientación, palpitación, vértigo, temblores, sudoración y desmayos.  Un choque no resuelto paraliza la energía del cuerpo, impidiendo que fluya hacia el corazón.

Para sanar el corazón y este tipo de emociones  es necesaria la energía equilibrada y expansiva del corazón. Esta favorece una personalidad con claridad de ideas, con gran facilidad de comprensión y asimilación; comunicativa.

  • Miedo

El miedo es la emoción relcionada con los  riñones e incluye un estado crónico de temor. La ansiedad y el espanto brusco manifiestan este sentimiento. El miedo se asocia con los riñones y afecta a la boca del estómago. En caso de  los niños, se manifiesta en los miedos nocturnos. En los adultos, se producen deficiencias renales, constituciones débiles y tendencia a miedos irracionales.  La ansiedad, insomnio, sudor espontáneo y sequedad bucal son síntomas de miedo.

Parte de la curación del miedo consiste en aceptar el mismo. El miedo no aceptado transfiere a veces a un poderoso impulso por acometer ocupaciones o pasatiempos arriesgados, que justifican el enfrentamiento con el miedo. Si no se reconoce la raíz del miedo la energía de los riñones empobrece causando problemas de fuego emergentes en hígados y corazón.

 ¿Cómo combatir las emociones “negativas” y alcanzar la salud?

Conclusión

Es evidente que existe una relación recíproca entre las emociones y estados mentales en la salud física del cuerpo. Debemos aceptar que, es normal y saludable tener respuestas emocionales, ya que estas son parte de la experiencia humana.

Por otro lado, es preciso destacar que no existen emociones malas o buenas. Calificar nuestras propias sensaciones en esos términos puede resultar agotador y peor para el organismo que las propias emociones. Cuando aparece una emoción dañina, lo ideal es reconocerla y dejarla pasar. Con frecuencia, nos aferrarmos inconscientemente a las emociones negativas como la nostalgia, la obsesión o el miedo. Nos victimizamos a nosotros mismos. Aprender a aceptar, comprender y desprendernos de estos sentimientos es una buena práctica para que no afecten a nuestro organismo más profundamente.  De todo podemos aprender una lección y las emociones simplemente son.

 

Raquel Abellán Ruíz

Descubrí el veganismo en un momento muy importante de mi vida, y, desde aquel entonces, supe que no se trataba de una dieta más

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