¿Somos omnívoros?

Éste es un tema muy controvertido dado que la creencia popular sostiene firmemente que el ser humano es por naturaleza omnívoro. Se dice de omnívoro todo a aquél animal que se alimenta de toda clase de sustancias orgánicas, tanto vegetales, como animales.

Estaremos de acuerdo en que, para determinar el alimento adecuado de un ser vivo, debemos atender a su fisiología, y es que antes de existir las armas, los garrotes y el fuego nuestros antepasados seguían sobreviviendo sin incluir animales en su dieta.  Mucho antes de ser cazadores y recolectores (imagen típica que se nos ofrece de la prehistoria) los seres humanos fuimos hurgadores y recolectores.

Otro de los malentendidos comunes sostiene que fueron los productos animales  los responsables del crecimiento del cerebro: sin embargo, esta creencia no tiene en cuenta la importancia  de los almidones vegetales y la cocción de los alimentos, que sin embargo fueron aún más decisivos para la evolución humana.

Actualmente muchos antropólogos y expertos en medicina aseguran que el hombre es un ser completamente hervíboro. El Dr. William Roberts, editor jefe del diario American Journal of Cardiology y profesor de la Universidad de Baylor, nos dice: “Los seres humanos no somos carnívoros natos. Cuando matamos animales para comerlos nos terminan matando a nosotros mismos, ya que su carne cruda, la cual contiene colesterol y grasas saturadas, nunca fue apta para los seres humanos que somos herbívoros por naturaleza”. Teniendo en cuenta que la primera causa de muerte en la actualidad se debe a problemas cardiovasculares ocasionados por arteriosclerosis (acumulación de lípidos en sangre que ningún carnívoro o omnívoro tiene) podemos intuir que este experto está en lo cierto. Diversos estudios prueban a su vez, que sometiendo a animales cuya fisiología no es omnívora a dietas altas en carne estos desarrollaban inevitablemente esta alteración.

En el siguiente cuadro mostramos las particularidades fisiológicas del ser humano, cuya mayor semejanza se ajusta, como vemos, a los animales frugívoros.

comparaciones_fisiologicas
Como vemos en la clasificación, en la naturaleza terrestre existen animales con diferente estructura alimentaria: carnívoros (felinos), herbívoros (vacas), frugívoros (chimpancés), omnívoros (cerdos)… En cada caso, los organismos están naturalmente adaptados para el procesamiento de su alimento básico y natural. La estructura dentaria,  el tipo de estómago, longitud intestinal, fluidos digestivos, enzimas… todo obedece a una razón de perfecto diseño evolutivo.

El ser humano guarda indudablemente un estrecho parentesco con los chimpancés, tanto que recientemente, apenas un 1% de los genes nos diferencian del mono, animal de naturaleza frugívora. La dieta fisiológica de estos animales se basa en su mayoría en frutas, hojas, semillas, raíces, y  tubérculos en crudo.

Nuestra fisiología dista en gran medida de los animales omnívoros y carnívoros. Estos animales poseen fluidos digestivos especiales e intestinos cortos que les permiten desprenderse de los desechos tóxicos que genera la carne, rápidamente putrescible. En cambio, los humanos no tenemos colmillos ni garras y somos incapaces de cazar grandes presas sin armas. No somos veloces sino más bien ágiles, no tenemos vista y olfato desarrollados, y naturalmente nos impresiona la sangre.

Sin embargo, debido a nuestra evolución y a cambios ambientales y por cuestiones de supervivencia en temperaturas extremas, el hombre en su evolución tuvo que aprender a convivir con alimentos de origen animal y con la cocción de los alimentos. Sin embargo esta experiencia es tan reciente en términos evolutivos, que no ha habido tiempo de generar los necesarios cambios en nuestra fisiología corporal. Y por tanto no podemos hablar de normalidad.

El uso del fuego y la cocción de los alimentos, es un hecho que apareció hace unos 300.000 años y modificó sustancialmente las posibilidades de supervivencia del hombre, permitiéndole acceder a otras fuentes alimentarias con las cuales sobrevivir, pero no vivir de forma óptima.

¿Qué significa esto? Que todo alimento apartado de nuestro diseño fisiológico, representa un problema extra para nuestro sistema digestivo y depurativo. Esto no quiere decir que “no podamos consumirlos”; solo indica que estarán demandando al organismo una exigencia extraordinaria y no prevista, que además de privarnos de nuestra energía vital (pues la necesitamos para esas digestiones pesadas)  esta continua exposición llevará inexorablemente al desorden y la enfermedad.

Este artículo pero, tan sólo tiene la pretensión de probar que fisiológicamente no somos omnívoros ni carnívoros, pero a la hora de la verdad, tú decides qué es lo que quieres comer. Si tu elección es acorde a tu naturaleza lo dirá el tiempo, tu estado de salud  físico-mental y tu energía vital. Y no olvides siempre dejar la puerta abierta para experimentar, porqué hasta ahora, se trata de hacer lo que nos sienta bien.

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Éste es un tema muy controvertido dado que la creencia popular sostiene firmemente que el ser humano es por naturaleza omnívoro.
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